domingo 19 de agosto de 2007

Pepone



José Humberto Carrasco Tapia, periodista chileno que luchó contra la censura impuesta por la dictadura de Augusto Pinochet en Chile. Fue asesinado por agentes de la policía política de Pinochet, la (CNI) la noche del 7 de septiembre de 1986, día en que un comando del FPMR, atentó contra la vida del dictador chileno.

En los años ’60 trabajó en las revistas Gol y Gol, Siete Días y Punto Final ; en La Tercera, radio Minería y Canal 9 de Televisión. Editor internacional de Análisis en los ´80. También se desempeñó en medios de Venezuela y México durante su exilio. Fue dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

José Carrasco Tapia fue asesinado cuando cumplía 43 años. Lo sacaron a medio vestir de su departamento de calle Santa Filomena, en el barrio Bellavista, durante la madrugada del 8 de septiembre de 1986, para acribillarlo a balazos en un muro del cementerio Parque del Recuerdo.

La memoria de José Carrasco Tapia sigue viviendo. Un preuniversitario para jóvenes de escasos recursos lleva su nombre. Funciona hace varios años en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile gracias al trabajo voluntario de alumnos y profesores.

sábado 11 de agosto de 2007

Poema 20


Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

viernes 27 de julio de 2007

Carta a piñera


De Pedro Lemebel a Sebastián Piñera:


Demasiado barato quiere comprar este paisito, don Piñi; usted que va por la vida tasando y preguntando cuánto vale todo. Y de un guaracazo se compra medio Chiloé, con botes y palafitos incluidos. Con cerros, bosques y ríos, hasta que se pierde la mirada en la distancia, le pertenece a usted. ¿Cómo puede haber gente dueña de tanto horizonte? ¿Cómo puede haber gente tan enguatada de paisaje? Me parece obscena esa glotonería de tanto tener. Me causa asombro que, más encima, quiera dirigirnos la vida desde La Moneda. Muy barata quiere rematar esta patria, don Piñi, y sólo con un discurso liviano de boy scout buena onda. Pura buena onda ofrece usted, don Piñi boy, como si estuviera conquistando al populacho con maní y papas fritas. Nada más, el resto pura plata; empachado de money, quiere pasar a la posteridad sólo por eso. Porque cuando cita mal a Neruda se nota que a usted le dio sólo para los números y no para la letra. Es decir, usted es puro número y cálculo, señor Piñi, poca reflexión, poco verbo, poca idea, aunque esa es la única palabra que usa entre sus contadas palabras efectistas. Buena onda y futurismo. Las heridas se parchan con dólares. La memoria queda atrás como una tétrica película que olvidar. Sin vacilar marchar, que el futuro es nuestro (parece himno de la juventud nazi). Así arenga usted a este pueblo embelesado con los adelantos urbanos hechos por la Concertación. Nadie sabe para quién trabaja, y usted la encontró lista. O sea, usted se pasa de listo, don Piñi. Quiere hacernos creer que siempre fue demócrata, pero lo recordamos clarito sobándole el lomo a la dictadura, haciéndole campaña a Büchi, amigote de la misma patota facha que le anima la campaña. Los peores, la gorilada del terror. Parece que este suelo nunca aprendió la lección, ni siquiera a golpes, y con facilidad se traga el sermón de la derecha pinochetista, ahora remasterizada con piel de oveja neoliberal. Pero son los mismos de entonces, soberbiamente gozando los privilegios de la democracia que conseguimos nosotros, y sólo nosotros, porque también yo dudo que en el plebiscito votara que no simpatizando por la derecha. Mire usted qué fácil le resultaba tratar de transformar el Mapocho en un Sena con sauces. Puro arribismo, intentar domesticar con terracitas y botecitos parisinos a nuestro roto Mapocho, quizás lo único rebelde que le va quedando a esta ciudad. Qué delirio, míster Piñi, ¿por qué no se va a Europa si cacha que nunca va a poder blanquear la porfiada cochambre india de nuestra raza? Quizás todo el país se acuerda de usted formando parte de la nata panzona del derechismo empresarial. Por entonces, en aquella época de terror, quien hacía fortuna de alguna manera era a costa de las garantías de la represión. Usted llenaba sus arcas, don Piñi, y nosotros sudábamos la gota gorda, o la gota de sangre. Fíjese que no se nos ha olvidado, y nunca se nos olvidará, aunque a usted le reviente que el pasado aflore cuando menos se lo espera. A usted ni a sus yuntas de pacto les conviene el pasado, por eso miran turnios y amnésicos al futuro. Su discurso Disneyworld, míster Piñi, no resiste análisis, y sólo el arribismo miamista de algunos chilenos le compra su receta de vida fácil, su filosofía banal de texano paticorto. Usted me recuerda a Bush, a Menem, Piñito. Es la nueva derecha titiritesca y farandulona. Puro show, pura foto tecnicolor de mundo feliz con sus sombreros republicanos en el Crown Plaza. Pero le falta la cultura a su centroderecha inmediatista. No hay peso intelectual en su carnavaleo de propaganda. Nada más que modelos tetudas y arientes de hippysmo revenido. Demasiado barato quiere rematar este país, Piñito. Ni siquiera basta con su cátedra fantasma en las aulas de Harvard. Tampoco, usar de propaganda la limosna que puso por mi amiga Gladys en sus últimos momentos; eso es muy feo, y de mal gusto. Sobre todo para usted que es tan humanista cristiano. Porque usted es pillo, Piñín. Quiere sacar adherentes de todos lados, como si este país fuera sombrero de mago. Lástima que la oferta de su vanidosa feria de variedades huele a ventaja populista. Nada más, don Piñi; el resto, esperar con cueva lo que ocurra en el transpirado enero.

Pedro Lemebel diciembre de 2005

viernes 20 de julio de 2007

Vuelta y vuelta


Vuelta y vuelta

Congreso



Sucede que me estoy quedando triste

sucede que me canso de reír

nada nuevo veo en las mañanas

ni en tus ojos de ayer

ni en tus ojos de ayer...

Y sigo caminando calendarios

sigo dando vuelta en un reloj

todo se determina en un suspiro

y huye alado el eco de la voz

Y vuelta y vuelta

planetas y estrellas

y vuelta y vuelta

planetas y estrellas

Y vuelta y vuelta

planetas y estrellas

¡Ah! y vuelta y vuelta y vuelta y vuelta

planetas y estrellas...

viernes 13 de julio de 2007

Plegaria a un Labrador


Plegaria a un labrador

Víctor Jara


Levántate y mira la montaña
de donde viene el viento, el sol y el agua.
Tú que manejas el curso de los ríos,
tú que sembraste el vuelo de tu alma.
Levántate y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano.

Juntos iremos unidos en la sangre
hoy es el tiempo que puede ser mañana.
Líbranos de aquel que nos domina
en la miseria.
Tráenos tu reino de justicia
e igualdad.
Sopla como el viento la flor
de la quebrada.
Limpia como el fuego
el cañón de mi fusil.
Hágase por fin tu voluntad
aquí en la tierra.
Danos tu fuerza y tu valor
al combatir.
Sopla como el viento la flor
de la quebrada.
Limpia como el fuego
el cañón de mi fusil.
Levántate y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano.
Juntos iremos unidos en la sangre
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén

jueves 12 de julio de 2007

El Huacho



EL ATRINQUE
Tito Fernández



Ande m'hijo acérquese
que fue lo que le dijo anoche a su hermana
yo no entendí mucho, pero una palabra
p'a serle bien franco, no me gustó nada.
De un tiempo a esta parte "usté" está muy macho,

se me va de farra con los amigazos
y hasta me parece, m'hijo, que se le ha "olvidao"
que aquí, en ésta casa, yo soy el que mando.
Así es que el hijo de su hermana es "huacho"
linda palabrita ¿no? cómo ha "progresao"
antes cuando chico, me acuerdo, llegaba llorando
a buscar la falda de esa que ha "insultao".
Me parece m'hijo que hasta se le olvida
que mamá murió cuando usted nacía
y que fué su hermana la que no dormía
pensando en la papa, de "usté", al otro día.
Aquí, en esta casa, no existe ni un huacho,
todos son mis hijos ¿me entendió? y no aguanto
que un mocoso'e mierda, como "usté", me venga
a insultar la reina que tengo en el rancho.
Cierto que es soltera y que tiene un hijo,
pero si ahora es madre fué por que ella quiso,
no como esas otras, que usted ha "conocío"
que se hacen remedio pa' perder el crío.
Así es que no quiero nunca más oírlo
diciendo algo feo o en contra del niño,
Dios es nuestro padre, si falta cariño,
y ella es nuestra madre… bueno… porque yo lo digo.
Así es que ahora vaya donde está su hermana,
le pide perdón y aquí no ha pasado nada,
mañana nos vamos con la tropa, lejos,
y hace falta un hombre, porque yo estoy viejo.